|
Y llegamos al último episodio de Abarth, una marca que dio mucho a Fiat y que por eso ha sid o recuperada del olvido con honores.
Como ya comenté en la segunda parte de esta historia, el control de Abarth pasó de Carlo Abarth a Fiat en 1971, cuando este último vendió su propiedad a la marca italiana y se retiró. La última creación en la que participó Carlo Abarth -al que llamé Karl en la primera entrega porque era un ciudadano austriaco- antes de la venta de la compañía a Fiat fue el Autobianchi A112.

El emblema del escorpión siguió luciendo en los automóviles Fiat más deportivos, e incluso un Fiat 131 Abarth logró obtener el codiciado título de Campeón del Mundo de Rallyes. Una de las últimas creaciones que llevaron este apellido fue el Ritmo Abarth. Nacido en plena lucha de los GTI, el Ritmo Abarth tomaba como base una carrocería quizás poco agraciada para convertirse en un devorador de asfalto realmente impresionante. Sus 129 CV obtenidos de un dos litros atmosférico alimentado por glotones carburadores ofrecían, sobre una carrocería bastante ligera, prestaciones de auténtico deportivo.
   
Pero durante mucho tiempo Fiat no consideró la puesta en escena de nuevos modelos Abarth, dejando abandonada a la marca que tantas alegrías le otorgó en el pasado. Afortunadamente, los nuevos gestores de Fiat han redescubierto el posible filón de un emblema que no ha sido olvidado por los aficionados, habiendo sido puesto al día y presentado ya sobre uno de los automóviles que más satisfacciones está dando a la marca, el Fiat 500. Éste y el Grande Punto de rallyes son los primeros en lucir de nuevo orgullosos la figura del escorpión.
   
Aquí os dejo un vídeo de lo efectivo y, sobre todo, divertido, que puede ser un coche como el Grande Punto de Rallies.
|