Volkswagen lanzó al mercado el nuevo coche. Era un compacto (diseñado por Giorgetto Giugiaro). Medía 3,7 metros de largo, pero cabían perfectamente 4 adultos en su interior. Resultaba también muy práctico, debido a su portón trasero, de tal modo que, entre las familias tuvo también muchísimo éxito. Cambió por completo todos los aspectos del escarabajo.
Al año siguiente, en 1949, se comenzó a exportar a EE.UU, con la versión denominada “Export”, (con algunas mejoras en el interior y cromados exteriores) y también se presentó el nuevo modelo descapotable, “Karmann”. Allí, la diferente concepción del automóvil dificultó la entrada del coche en el mercado. Así, procuraron darle una imagen simpática y útil, haciendo énfasis en su bajo consumo y practicidad respecto a los demás.
Quien quería comprar un “KDF” tenía que entregar un depósito previo de 5 RM cada semana, hasta que la suma aumentara hasta los 750 MR, -cifra en la que se incluían 2 años obligatorios de seguro- . Pese a todo esto, 337.000 personas reservaron el coche.
Comenzó como una brillante idea de Adolf Hitler para motorizar al país (Alemania). Mientras pasaba 2 años en prisión, debido al fracaso de la Revolución Nacionalista de Munich en 1923,. Allí escribió su libro “Mein Kampf”, y se inspiró en el constructor de automóviles americano Henry Ford en cuanto a la idea de crear –un coche para el pueblo- .
Después de hacer excelentes realizaciones durante varios años, Karl Abarth (o Carlo Abarth, como lo llaman los italianos) se pone en los años sesenta a trabajar en pequeños motores para cambiarlos casi por completo.
Con este post voy a comenzar una serie de entradas en las que intentaré hablar de las diferentes marcas que existen en el mercado. Pero no sólo las actuales, sino también aquéllas que se perdieron en la noche de los tiempos aunque en muchos casos merecieran mejor suerte.
De momento comienzo con Abarth, un nombre que proviene de su fundador, Karl Abarth. Éste fue, antes de la segunda guerra mundial, un buen piloto de motocicletas, e incluso intervino en la excarcelación de Ferdinand Porsche cuando a éste se le imputó como delito el haber ayudado a las tropas alemanas mediante la mejora de sus tanques.
Incluso hoy en día, la idea de unir un coche y un avión resulta tentadora. No es de extrañar por tanto que resultara realmente futurista a finales de los años treinta, cuando Waldo Waterman (1894-1976) ingeniero aeronáutico, mostró al mundo su Arrowbile.
Hoy en día los automóviles más aerodinámicos posan junto a los trenes bala. Hace años, concretamente en los años treinta. Chrysler mostraba orgulloso su Airflow junto a uno de los trenes más veloces de su época. La diferencia podría estar sin embargo en el diferente resultado real de ambos.