Cuatro años tardó Volvo en sustituir el 262C por otro cupé, aunque en esta ocasión lo hizo a conciencia, dejando que Bertone realizara todo el trabajo desde cero, por lo que no comparte ningún elemento de la carrocería con la berlina 700 de la que tomaba soluciones mecánicas.
Los años de la crisis del petróleo trajeron consigo escasez de cupés por parte de muchos fabricantes, y Volvo también dejó de fabricar su P1800ES después de 1973. Pero no podía terminar así la época de los cupé en la marca sueca, así es queen 1977 salió al mercado el 262 C/E.
La presentación del Volvo S80 se realizó en el principado de Mónaco. La marca sueca quiso que visitáramos la colección de coches antiguos de Rainiero. Esta colección no contiene ningún Volvo, pero para la ocasión se añadieron expresamente tres cupés de gran calidad.
Volkswagen lanzó al mercado el nuevo coche. Era un compacto (diseñado por Giorgetto Giugiaro). Medía 3,7 metros de largo, pero cabían perfectamente 4 adultos en su interior. Resultaba también muy práctico, debido a su portón trasero, de tal modo que, entre las familias tuvo también muchísimo éxito. Cambió por completo todos los aspectos del escarabajo.
Al año siguiente, en 1949, se comenzó a exportar a EE.UU, con la versión denominada “Export”, (con algunas mejoras en el interior y cromados exteriores) y también se presentó el nuevo modelo descapotable, “Karmann”. Allí, la diferente concepción del automóvil dificultó la entrada del coche en el mercado. Así, procuraron darle una imagen simpática y útil, haciendo énfasis en su bajo consumo y practicidad respecto a los demás.
Quien quería comprar un “KDF” tenía que entregar un depósito previo de 5 RM cada semana, hasta que la suma aumentara hasta los 750 MR, -cifra en la que se incluían 2 años obligatorios de seguro- . Pese a todo esto, 337.000 personas reservaron el coche.
Comenzó como una brillante idea de Adolf Hitler para motorizar al país (Alemania). Mientras pasaba 2 años en prisión, debido al fracaso de la Revolución Nacionalista de Munich en 1923,. Allí escribió su libro “Mein Kampf”, y se inspiró en el constructor de automóviles americano Henry Ford en cuanto a la idea de crear –un coche para el pueblo- .
Después de hacer excelentes realizaciones durante varios años, Karl Abarth (o Carlo Abarth, como lo llaman los italianos) se pone en los años sesenta a trabajar en pequeños motores para cambiarlos casi por completo.
Con este post voy a comenzar una serie de entradas en las que intentaré hablar de las diferentes marcas que existen en el mercado. Pero no sólo las actuales, sino también aquéllas que se perdieron en la noche de los tiempos aunque en muchos casos merecieran mejor suerte.
De momento comienzo con Abarth, un nombre que proviene de su fundador, Karl Abarth. Éste fue, antes de la segunda guerra mundial, un buen piloto de motocicletas, e incluso intervino en la excarcelación de Ferdinand Porsche cuando a éste se le imputó como delito el haber ayudado a las tropas alemanas mediante la mejora de sus tanques.